El misterioso postor telefónico que pagó 33.2 millones de dólares por un retrato pintado por Rembrandt y subastado en Christie’s en Londres la semana pasada, compró la pintura a nombre de Steven Wynn, dueño de varios casinos en Las Vegas, según informaron fuentes relacionadas con la transacción.
El precio, que marcó un récord para el pintor, fue casi tres veces más de lo que el magnate de casinos pagara por un autorretrato de Rembrandt en una subasta en Sotheby’s en 2003. Cuando adquirió esa pintura por $11.3 millones, fue el propio Wynn quien ofertó vía telefónica.
En esta oportunidad, el dueño de importantes casinos se ha llamado al silencio. Al ser consultado sobre el Rembrandt simplemente ha respondido que ya no desea comentar acerca de sus pinturas. Sin embargo, el día de la subasta Wynn contactó a varios estudiosos de Rembrandt para conocer su opinión acerca de la pintura, “Retrato de un hombre, de medio cuerpo, con las manos en la cintura” (1658).
Antes de aparecer en Christie’s, el retrato perteneció a una colección privada y no había sido visto por el público por treinta años. Su última dueña fue Barbara Piasecka Johnson, cuyo esposo, J. Seward Johnson, era el hijo del fundador de Johnson y Johnson. El retrato fue mostrado por primera vez en 1847 cuando fue incluido en una exhibición de la Institución Británica en Londres.
Steve Wynn es uno de los empresarios de casino más reconocidos en el mundo del juego y se le atribuye el haber ayudado al resurgimiento y la expansión de la Strip de Las Vegas durante los años 90. Su empresa es responsable por la construcción de algunos de los casinos más reconocidos como el Golden Nugget, el Mirage, el Bellagio y el hotel y casino Wynn. Este último, conocido como Wynn Las Vegas es operado por la empresa Wynn Resorts y es uno de los casinos más grande de la ciudad del entretenimiento.
Además de operar casinos en Las Vegas, Steve Wynn posee un casino en Macao, una región administrativa especial de China en la que el mercado de los juegos de azar se encuentra en constante expansión. Tal es así que en 2006 Macao desplazó a Las Vegas como meca mundial del juego.















